La Innovación en la organización como ventaja competitiva.

De tanto en tanto me gusta escribir sobre temas que me preocupan cuando veo algunas cosas que me sorprenden. Más concretamente, el tema que vamos a tratar hoy es la Innovación. Del latín “Innovare”, novedad, renovación. Generalmente cuando empiezo a escribir sobre este tipo de temas que suelen tener una componente más filosófica y menos técnica y debido a mi marcado carácter científico, aprovecho para nutrirme de ideas que encuentro en la bibliografía casera, en Internet, pregunto a mi familia, compañeros, etc. No necesito tirar de largos textos, o grandes explicaciones, solo unas pocas ideas bastan. Para unir las ideas suelo utilizar Mind Maps para que luego más tarde el cerebro se encargue de utilizar las conexiones sinápticas necesarias, de la forma adecuada, para que todo pueda encajar. A veces, aparecen ideas absurdas, pero no importa porque esas mismas ideas absurdas ayudan a que otras igual de interesantes salgan a la superficie y puedan ser utilizadas para nuestra exposición.

Cuando pensamos en Innovación, lo primero que se nos viene a la cabeza, sobretodo los que nos movemos en el mundo de la industria, es un nuevo complejo grupo de máquinas, ordenadores y otros sofisticados equipos, que vienen a renovar a los que ya tenemos , y que son ultima tecnología que nos va a permitir mejorar algún producto o algún proceso. De otro modo sino, ¿Para que sirven las innovaciones?

Particularmente, aunque este tipo de equipos me encantan y disfruto mucho con su funcionamiento y viendo como evolucionan en la fábrica, siempre termino un poco pensativo, sobretodo cuando me doy cuenta que todo ese conjunto innovador de maquinaria, no me permite mejorar lo que me está pidiendo el cliente. Cuando analizo la curva de rendimiento con la de coste, me dio cuenta de que probablemente lo que acabamos de proyectar no es suficientemente Innovador para mí. Rápidamente las preguntas se me acumulan:

– ¿Estoy entregando valor a lo que fabrico con el nuevo equipo o con el innovador proceso?

– ¿Estamos añadiendo una ventaja competitiva para el cliente en lo que fabricamos?

– ¿Puedo considerar la nueva implementación del producto o del proceso una Innovación sino cumple ninguna de las dos sentencias anteriores?

Hoy en día la competitividad se basa en la innovación, estamos de acuerdo. Necesitamos sorprender a todo el mundo, a los mercados, a nuestros clientes, a nuestros proveedores, con nuevos productos y nuevas tecnologías, que revolucionen las industrias y establezcan nuevas reglas. Nuevas formas de hacer las cosas. ¿Quien ha dicho que la que estamos utilizando es la mejor y la correcta? La innovación es la clave para la supervivencia en un mundo global con ciclos tecnológicos muy, muy rápidos y con ciclos de vida de los productos muy, pero que muy cortos. Hemos de trabajar con una innovación real, que tenga la capacidad de ser incorporada a los procesos y a la tecnología actual de una manera rápida y eficaz y que por supuesto nos suponga el menor coste posible.

Es tiempo para la Innovación objetiva y abierta, la Imaginación, la Creatividad, la Competitividad y el Liderazgo sabio dentro de la organización.

Pero cuidado, nos podemos pasar el día Innovando con imaginación para finalmente no contestar a ninguna de las preguntas que formulaba más arriba. ¿Realmente estamos añadiendo valor al proceso?, ¿el cliente conseguirá una ventaja competitiva gracias al fruto de dicha innovación? En caso negativo debemos pensar que dicha innovación no debería implementarse porque no podremos utilizar sus virtudes para generar valor y probablemente estaremos justamente haciendo lo contrario, y seguro que de procesos sin valor ya vamos sobrados.

A veces, el fruto de la innovación parte de ideas sencillas, cosas simples. No son necesarias grandes y costosas máquinas o equipos, grandes ideas o super-proyectos y grandes implementaciones. Solo necesitamos centrarnos en todo aquello que nos permita contestar afirmativamente las preguntas expuestas anteriormente. Cosas sencillas, que partan del sentido común, que nos permitan innovar en productos y sobretodo en procesos que será donde la innovación nos ayudará a entregar gran valor a los clientes clave.

Una manera de definir la ventaja competitiva es simplemente pensando en que las empresas exitosas serán aquellas que ofrecen más valor a los clientes que sus competidores. En otras palabras, su relación de costes y beneficios es superior a otros jugadores en ese mercado o industria.

Vamos a definir algunos conceptos interesantes que nos ayudaran a relacionar algunas cosas:

Calidad: Funcionalidad, efectividad, rendimiento y especificación técnica.

Servicio: Disponibilidad, apoyo y compromiso entregado al cliente.

Coste: El coste de la transacción para el cliente que incluye coste y ciclo de vida del producto.

Tiempo: El tiempo que necesitamos para responder los requerimientos del cliente, por ejemplo, Lead Time.

Debemos buscar la habilidad para ser capaces de impactar tanto en el numerador como en el denominador del ratio de valor para el cliente. Este punto está más claro si expandimos lo que acabamos de comentar con la siguiente expresión y la posterior sentencia:

Últimamente en las organizaciones existe una tendencia en aumentar la habilidad para gestionar la innovación en los procesos y la integración en esta, ya que se están volviendo tan importantes como la capacidad de innovación en los productos que es en lo que básicamente siempre y tradicionalmente se ha innovado.

 

 

 

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